Sabemos que todo es energía. Todas nuestras emociones se traducen instantáneamente en sensaciones que se emiten y viajan. Un caballo capta y percibe la energía de su entorno.

 En una sesión de coaching, el caballo reacciona e interacciona como una respuesta a la manera de ser, de actuar y de las emociones que tienes. “La mentira es un don humano”. El caballo es un experto en leer nuestro lenguaje corporal por imperceptible que sea. Su vida se basa en estar bien, repetir aquellas situaciones que le son agradables y huir de las que le son desagradables. De la misma manera, si ese caballo se encuentra ante un gran cambio en la persona; su reacción será instantánea: se acercará, tendrá curiosidad, quizás hasta quiera contacto físico.

Así pues pensemos en un caballo junto a una persona que actúa de forma incongruente emocionalmente como son la falta de sinceridad, ocultar emociones, mentir, ira, miedo, etc. La energía negativa que desprendemos en situaciones de incongruencia emocional es alta y perturba al caballo haciéndole sentir inseguro. Sus reacciones pueden ser diversas: desde no querer estar con la persona hasta salir huyendo.

El coaching no es una terapia, pero una experiencia entre especies indudablemente es terapéutica.

La persona que viene a Cavalls de Malavella viene porque busca respuestas, cambios, soluciones y/o mejoras que no acaba de encontrar, igualmente los grupos o equipos que llegan aquí para mejorar su rendimiento, la cohesión, la solidaridad confían que los caballos le podrán ayudar en el proceso, que dura varias sesiones. Un proceso de coaching es un aprendizaje personal para vivir nuestra vida como realmente deseamos y soñamos: es ir desde una realidad actual a una realidad deseada.

Los caballos forman parte del equipo de trabajo y no son ni más ni menos que el equipo humano.


" El caballo no miente, ni juzga ni analiza,

sólo responde de una manera muy clara. “


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